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El gato Salvavidas – Un cuento Felino

Con los años he desarrollado un gusto por escribir, un gusto que me ha llevado a escoger una de mis pasiones, la de compartir los pocos o muchos conocimientos que tengo a través de unas cuantas letras. Hoy traigo para ustedes Un cuento Felino – El gato salvavidas.

Lo cierto es que no soy ningún experto en el tema ni tengo una formación como los licenciados en letras o los editores profesionales; pero eso sí, tengo una gran fascinación por las buenas historias y aquí les quiero compartir una.

Antes de iniciar, les recordamos que nos pueden seguir en nuestras redes sociales, en FacebookTwitter e Instagram. Además, comparte con tus amigos amantes de los felinos, es gratis y ayudas a que nuestra comunidad crezca. 

¡Comenzamos!

La Bruja y el Gato salvavidas.

Hace muchos años en un lugar cuyo nombre decidí olvidar por cobardía, vivía un joven que esperaba un futuro prominente, lleno de seguridad sobre un porvenir prometedor.

Ese joven, apasionado por los mitos y las leyendas, de fábulas y misterios de lo más oculto decidió ir por un terreno más interesante; el de explorar su propio ser a través del crecimiento personal.

El inicio de todo.

A su temprana edad, el joven experimentó una lejanía respecto de su familia, pues parecía que no comprendían sus intereses, sobre todo uno en especial. Los gatos.

Mientras sentía cada vez más lejanía respecto de sus familiares, llegó a su vida una bella mujer que le cambiaría la vida por completo.  Aquella dama acudió al auxilio del joven en los momentos de mayor desesperación y soledad; acompañándolo por distintos embrollos, hasta la dichosa empresa de ir en contra de su familia y por fin adoptar a su preciado gato.

El joven, esperanzado con la idea de hacerse de un felino amigo, acudió a quien más sabía del tema; una bruja del bosque que le guió en el camino. Ella le aconsejó adquirir diferentes utensilios para que la joven pareja pasara las menores peripecias en el camino. 

Pronto descubrirían que criar a una criatura tan enigmática no tendría nada de fácil, sería complicado; pues tendrían que lidiar no sólo con la criatura y sus necesidades, sino con los fantasmas que ambos cargaban a sus espaldas.

La cabaña y la maldición.

Entre egos y pensamientos de lo más extraños. Los jóvenes pronto entenderían que el sueño dorado de poseer a un felino se convertiría en una de esas aventuras dignas de compartir.

Un buen día, el peludo amigo cayó en una extraña enfermedad a causa del descuido de sus nuevos padres; desesperados y sin dinero acudieron a los mejores sanadores que pudieron encontrar; hasta llegar con la bruja que originalmente les había ayudado a escoger el felino y les dijo:

–     “Mis niños, ustedes no sabían en lo que se metían al escoger a este gato; ese que llaman el gato salvavidas, está envenenado con una terrible maldición. Si lo salvan tendrán que pagar el precio tarde o temprano, puede ser con la vida de alguien o hasta con la suya propia; así que ustedes deciden, se salva o vive”.

Los jóvenes, cayendo en la cuenta de que su empresa se volvía más y más complicada intentaron buscar distintas y muy variadas opiniones. Pronto cayeron en la cuenta de que la única opción real que tenían era la que les ofrecía la bruja.

Una cura

Desesperados volvieron con ella, quien les ofreció una hierba especial para tratar a su compañero.  Atendiendo a sus recomendaciones; los jóvenes partieron para suministrarles la medicina que les había recomendado la bruja y después de un tiempo el gato comenzó a mejorar.

Al principio ellos dudaron de las maldiciones que se les habían colocado sobre ellos, pues a pesar de las advertencias recibidas; ellos veían una constante mejoría en la salud de su gato.

Finalmente, el felino amigo se recuperó y los jóvenes nunca más volvieron a saber de la bruja; la que les había ayudado en uno de los momentos de mayor necesidad.

gato salvavidas

La plenitud, la calma antes de la tormenta.

Los años pasaron y tanto los jóvenes como el gato tuvieron vidas muy felices juntos. La compañía de estos seres al lado de nuestro protagonista; lo convirtió en un ser sumamente feliz y lleno de esperanza sobre su futuro y sus ambiciones. 

Un buen día, el joven comenzó a experimentar cambios en su vida de lo más extraños; comenzó a aumentar de peso, a respirar de manera extraña y poco a poco comenzó a rendir menos en sus actividades diarias.  Ya no podía visitar a su joven chica con la misma felicidad; en resumidas cuentas, se empezó a volver un ser de lo más miserable y lúgubre.

Esto terminó por afectar su vida en todos los aspectos posibles que tiene una persona, desde la alimentación, lo sentimental y hasta lo laboral; el joven no entendía lo que pasaba, pero la chica se empezó a distanciar cada vez más y más. 

Hasta que un día del octavo mes terminó por rendirse y la chica se marchó.

El final, la razón del gato salvavidas

El joven destrozado; sin entender lo que ocurría entró en un momento de crisis que pocas personas salvo el narrador de esta historia y un puñado más conoció.

Trataron de ayudar, pero nada resultaba; pues su amor y sus ganas de volver a vivir ya no existían, le dolía hasta respirar, le dolía vivir. En su momento de mayor desesperación, el joven volvió a su casa con gran desesperación y tratando de sostenerse de lo único que le quedaba. 

Volteó a ver a su amado gato, ese que los había acompañado en las buenas y en las malas; a esa indefensa criatura que con tanto esfuerzo se logró salvar.

Le recordaba a ella; al amor que sintió, le recordaba que aún tenía motivos para vivir y que a pesar de todo, aún tenía por quién vivir. 

El gato salvavidas, una moraleja de amor.

Los días pasaron y el gato no paraba de acercarse al joven en sus momentos de mayor crisis y debilidad. 

Le maullaba con dulzura, con ese amor que sólo un gato es capaz de producir a su dueño; con esas ganas de decirle: “Ánimo, yo te sigo amando a pesar de todo”.

Ese amor y esa entrega hicieron que el joven poco a poco recobrara las esperanzas en la vida; que poco a poco se levantara de las cenizas hasta que un buen día decidió partir de ese sombrío lugar, de ese sitio de pesadillas.  Tomó un par de maletas, a su preciado compañero, ese gato salvavidas y se fue para nunca más volver.

Esta es una historia con tintes de realidad y de ficción, con muchas aristas e interpretaciones, pero al final tiene una valiosa moraleja; aún en los momentos de mayor desesperación, aun cuando todo parece perdido y sin esperanza, aún entonces. 

Hay alguien que nunca te va a dejar sólo; alguien que se acercará a ti para mirarte fijamente y con sus enormes ojos decir: “Te amo”. Una frase que aunque el gato no la pueda pronunciar, queda claro que El gato salvavidas, jamás dejará sólo al joven.

Pues bien, hemos llegado al fin de esta historia; no sin antes agradecerles por sus grandes muestras cariño y recordándoles que nos pueden seguir en FacebookTwitter e Instagram

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¡Saludos de parte del equipo de Ciudad Felina y de Las Niñas!

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