¿Tener gatos o hijos_ Un dilema generacional.

¿Tener gatos o hijos? Un dilema generacional.

Estamos en 2020 y cada vez son más las personas que deciden tener un gato en lugar de compañeros humanos e incluso que hijos; o que nos planteamos esa duda ¿tener gatos o hijos?.

Hoy en tocaremos el punto de las generaciones actuales; y cómo hemos cambiado nuestra idea sobre el concepto de “familia” integrando en ella a nuestros amigos peludos. 

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¡Comenzamos!

Tener gatos o hijos en el mundo actual

Como les decía, vivimos en el año 2020 y por cada día que pasa, la vida comienza a ser más y más costosa. Mantener una renta económica en una ciudad como lo es la Ciudad de México, ronda los $350 USD y de ahí para arriba. Si a esto le sumamos el factor de los gastos relacionados con el mantenimiento de una casa, como la luz, agua, Internet.

Lo anterior, más el costo de comer y transportarnos al trabajo, esto se vuelve una locura, y esto aplica para casi cualquier ciudad del mundo. Vamos, que vivir es caro.

En un mundo en donde el costo de la vida se vuelve un peso bastante complicado de cargar; existe una clase o una generación de personas que como tu o como yo que buscamos una forma de ganarnos la vida. Estas personas a las que algunos de-meritan y otros sobre valoran los dichosos millennials (como algunos nos llaman).

¿Qué es un Millennial?

Ese concepto tan usado hoy en día por los que no saben cómo llamarnos. En palabras claras, se trata de quien nació a finales de los 80’s y principios de los 90’s sin ponernos muy exactos con las fechas; pues el factor del “chavo-ruco” también existe. 

Esto en cuestiones generales; pero en un nivel más social o cultural, el término se está usando para describir a personas jóvenes; que tienden a ser flojas o que no tienen un interés por el trabajo, quizá un estigma más de esos que hay por la calle.

A final de cuentas, se trate o no de una situación generacional, se levanta ante nosotros una realizad, vivir en este mundo; en esta ciudad, en este barrio, cuesta y cuesta una buena pasta.

¿Tener gatos o hijos, ninguno?

Una de esas preguntas que te puedes hacer en una plática entre amigos, conocidos, familiares, en pareja; o en la intimidad de una noche de reflexión mientras ves Netflix.

Los jóvenes o estamos menos interesados por conformar la visión tradicional de una familia que se tiene hasta ahora; ya saben, la de mamá, papá e hijos (uno, dos o los que sean). Si de por sí es complicado conseguir una forma de ganarse la vida, traer una vida más al mundo para que intente, como nosotros.

Vivir en la jungla de asfalto parece más un acto egoísta para satisfacer los instintos de una especie al borde de la sobre población; o para satisfacer los deseos de “auto realizarse” como persona, como hombre o como mujer.

El tema de las mascotas.

gatos bebés

Ah claro, este es un blog dedicado a los gatos, no creas que lo olvidamos. Pero es que era importante establecer el punto de la conversación antes de entrar a “la carnita”. 

Y es que cada vez son más las personas que fijan a la mascota como una forma de suplir las deficiencias emocionales de su entorno.

Cada vez es más común encontrarse con personas solteras e incluso con parejas; que a todos los vientos dicen que con sus mascotas son felices y que no desean tener hijos.

La idea de familia a través del tiempo.

El tema parece más complejo de lo que es, pero es que se trata de una situación incluso de selección natural. Pensemos por un momento, durante los años 60’s y 70’s era muy común la frase de “pues los que Dios nos de”. En esa época, pensar en que una persona pudiera ser soltero para siempre o peor, divorciado, era una idea sacada de otro planeta; y que iba contra los “valores” de una sociedad que ahora nos parece distante y hasta criticable.

Luego tenemos un par de décadas como los 80’s y 90’s en donde era cada vez más común que las familias tuvieran más planificación familiar; y que pensaran más de una vez en tener uno, dos o tres hijos pues el dinero cada vez era más escaso.

Finalmente tenemos los 00’s y los 10’s décadas que nos han marcado por una alta tendencia a la planificación familiar; al tema de evitar embarazos no deseados porque eso cuesta dinero y cuesta mucho dinero. Hoy, ya no es sencillo pensar en una vida en pareja en donde la plática sobre tener hijos no salte de inmediato; incluso antes de iniciar un noviazgo.

Pues en esta época te toca leernos; en una era en la que la viabilidad de tener mascotas que suplan nuestros deseos de tener hijos es una realidad.

Los “perrhijos y gathijos” Por fin ¿gatos o hijos?

Sí, parecen términos inventados (y lo son parcialmente) pero que tienen algo o mucho de cierto. Cada vez son más las personas jóvenes entre los 20 y los 30 (y tantos) que piensan que es mejor tener un gato o un perro y darles todo el amor que le darías a un hijo.

Por un lado por la complejidad económica; por la falta de compromiso de una pareja, por la dificultad de encontrar estabilidad y a veces hasta por egoísmo o falta de “ganas”.

Un tema controversial dentro de este mismo punto es el de la “humanización” de las mascotas; y es que cada vez es más fácil encontrarnos con personas que atentan contra la naturaleza de las mascotas; buscando que tengan conductas que más bien parecieran relacionadas con los humanos y no con los animales de su propia especie.

Para los amantes de los animales y para algunos veterinarios este tipo de acciones atentan contra el animal en sí y pueden considerarse maltrato animal.

Hay quienes van más allá.

Perro y gato

Cuestiones como el cortar las garras de los gatos para que no rasguñen nunca; vestirlos con “ropita” de bebé porque les parecen adorables e incluso sacarlos a pasear en carriolas.

Vamos, que tampoco son buenos los excesos y siempre conviene tener en la mente bien claro que hablamos de animales; de mascotas y de seres que no están destinados a comportarse como los seres humanos.

Son criaturas con instintos que deben ser estimulados y sobre todo respetados. Si el perro ladra es porque es un perro, si el gato maúlla es porque es un gato.

No es un ser humano, por más que busquemos “tres pies al gato“.

¿Entonces, los millennials queremos tener gatos o hijos?

Quizá convendría hacer el experimento de preguntar a 20 personas en un rango de edad entre los 20 y los 40 si desean tener hijos; y posiblemente ahí tengamos una respuesta cercana a la realidad. Lo cierto es que, quien escribe estas líneas no se ve con una realización personal que gire en torno a tener un hijo (de momento).

Además, parece que es más que evidente que la vida en nuestra casa, en el equipo de redacción que hace posible Ciudad Felina; preferimos dedicarle nuestro tiempo y nuestras vidas al cuidado y al amor de nuestros amigos los gatos.

La decisión de tener hijos o no, sigue y seguirá siendo un tema de elección personal; pero no podemos negar el hecho de que cada vez somos más las personas que nos hacemos esa pregunta constantemente, tengamos o no una pareja.

Tener gatos o hijos, un factor económico.

Pues como se ha dicho antes, ya son otros los objetivos de nuestra época; hoy es más común preocuparnos por nuestra realización personal a nivel académico y profesional antes de pensar en la necesidad biológica de reproducirnos.

Quizá ese sea el punto en el que el millennial podría ser criticado por generaciones anteriores.Pues es mucho más fácil para nosotros preocuparnos por nuestro entorno antes de poner en duda si debemos o no traer criaturas al mundo; sólo por complacer los deseos de nuestra pareja, amigos y familiares.

¿Entonces, un gato es lo ideal?

mujer y gato

Puede ser, puede ser que no. La verdad es que se trata de una decisión personal. Pero el temor por volverse “la loca de los gatos“.

Cada vez se vuelve menor y se convierte en una idea atractiva para las mujeres jóvenes que no quieren perder el tiempo en relaciones estériles; o que buscan otro tipo de realización como la académica o la personal por encima de la necesidad “biológica” de formar una familia.

Si el gato es ideal, bueno la respuesta depende y hay quienes no ven el resto de sus vidas criando gatos porque como ya decíamos; el factor de la crítica social por ser “la loca o el loco de los gatos” es más fuerte que nuestra capacidad de tomar decisiones.

A propósito, ¿y el concepto de familia?

Pareciera que el concepto de familia cada vez está más lejano a las concepciones tradicionales, ¿no es cierto? y no confundamos esto con el tema de la religión, el libertinaje y esos términos tendenciosos, no buscamos eso.

Lo que queremos decir es que una familia también puede ser un hombre soltero con su gato o unos roomies viviendo con 5 gatos; y por supuesto mamá, papá e hijos como en antaño.

Vamos, que no conviene clavarnos en el tema sobre las definiciones sobre lo que es o no una familia. Pero si vale la pena citar aquello de que 

El respeto al derecho ajeno es la paz. (Y la conservación de los dientes).

Y sí, a final cada quién debe tener la oportunidad de decidir cómo quiere llamarle a los que viven con él o con ella. 

Conclusiones.

Los gatos son criaturas de compañía, son bellos animales que traen felicidad a nuestra vida; y en el caso del tema de hoy a veces llenan espacios que antes estaban destinados a hijos, parejas, por la llamada familia tradicional.

Elegir tener gatos o cualquier tipo de mascota, en el lugar de tener hijos pareciera un atentado contra los valores de algunas personas.

Lo cierto es que afortunadamente nos toca vivir en una época en la que con cada día que transcurre; parece que es menos probable considerar la opinión de esas personas que sólo gustan de criticar la forma de vida de los demás.

Gato en la cama

Quizá el mejor consejo que podemos dar (si es que cabe dar alguno) es que como dueños amorosos; de 5 gatas, no tomes en cuenta la crítica destructiva de quienes “creen” que saben más de la vida.

La vida es tuya y tu decides si quieres tener uno, veinte o ningún gato, hijo, pareja o vivir sólo/a. El consejo es, vive y deja vivir.

Si decidiste tener gatos en lugar de hijos, a ser un padre o madre responsable y hacerlos los más felices del universo; porque como alguien que amo dice a menudo: “Es tan poquito el tiempo”.

Pues bien, hemos llegado al fin de este artículo. No sin antes agradecerles por sus grandes muestras cariño y recordándoles que nos pueden seguir en FacebookTwitter e Instagram

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