Adoptar un gato de la calle

¿Cómo es adoptar a un Gato de la calle?

Hoy en día es muy común que la cultura de la adopción se encuentre más arraigada entre las personas y créanme, eso es una bendición. Sin embargo, esto no siempre ha sido así. Hoy les platicaré algunas experiencias sobre lo que ha sido adoptar un gato de la calle. Y cómo hemos hecho en casa para lidiar con todos los retos que esto supone. Comenzamos.

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¡Comenzamos!

El inicio de todo.

Empezaré por platicarles la historia de Chata, la primera de “Las Niñas”. Días antes de esta historia que les voy a platicar, a mi me regalaron un perro Schnauzer “sal y pimienta” precioso.

Pero la verdad es que no estoy hecha para perros. Yo estaba recién casada y el perro no dejaba de hacerse por toda la casa; (por eso admiro tanto a los dueños de perros, porque tienen la paciencia de enseñar a un animalito a ir al baño). Chata fue un gatito que no contemplábamos. Un gato de la calle que nos cambió la vida. 

Una noche mientras hacía la cena; escuché un maullido de un gato bebé e inmediatamente solté los trastes y empecé a buscarlo y sí, ahí estaba. Una bolita de pelos de un palmo de tamaño, de muchos colores; pues ella es un calicó (aunque en ese entonces yo no sabía qué era eso). 

La llamé y vino corriendo hacia mi, la abracé y la subí a mi departamento “Yo sabía a lo que me enfrentaría” pensé. Debo decirles que, además de tratarse de adoptar un gato de la calle, mi esposo tenía una enorme alergia con los gatos; se le hinchaban los ojos, tenía rinitis, picazón, etc. 

Ya me había dicho él que no íbamos a tener mascotas; porque yo había sacado al perro de la casa y que yo no servía para ser la mamá de una mascota. 

A pesar de eso, me atreví y entré por la puerta; él la miró y sólo dijo: “NO”. Yo sólo le dije: “No seas desalmado, deja que pase aquí la noche y yo buscaré quién la adopte mañana; pero si la dejo abajo, la pueden matar”. 

Adoptando al gato de la calle.

las niñas

La verdad es que no hubo gran lucha porque las cosas se dieron, él es una gran persona con los animales; mi sobrino le dice Dr. Doolitte de apodo por u amor a los animales de cualquier tipo, con decirles que rescata a los grillos que se meten a la casa; por temor a que Las Niñas los maten. 

Inmediatamente fui a comprar a un supermercado todo lo necesario para tenerla, un arenero, comida, arena y una pala. Debo decir que antes de irme le dije a la gatita: “No te vayas a hacer porque te vas. Espérame hasta que vuelva con la arena”. Lo más extraordinario de todo esto; es que cuando volví y puse la arena, inmediatamente se subió e hizo adentro de la arena, la olió, tapó su arena. Yo fui la más feliz del mundo porque ella ya sabía ir al baño. 

Pero no todo fue miel sobre hojuelas, pues tenía pulgas por la cara, estaba desnutrida y con un miedo que le saltaba por los poros. 

Enfermedades de un gato callejero.

Yo ponía la comida en su plato y la verdad es que pocas veces la veía; llegó un momento en el que pensé que se había escapado porque no la veía. 

Mi esposo llegó un día para decirle que ya tenía piquetes de pulgas; y que un compañero de su trabajo que era “veterinario” y que más adelante les contaré.

Le dio un bote de talco anti pulgas. Era verdaderamente chistoso ver cómo aventábamos talco por todo el piso esmeralda del departamento.  Pues sí… era nuestra primera aventura con un gato, pero se le quitaron. Poco a poco recuperó la confianza y nos empezó a amar.

Un día mientras mi esposo estaba estaba acostado (que era el más renuente) se comía una paleta de limón acostado en la cama. Cuando notó que unas garritas trataban de escalar la colcha hasta que llegaron a su estómago; acostársele y pedirle con los ojos que si le invitaba paleta de limón.

Del gato de la calle a la paleta de limón

Mi esposo asombrado pensó que no la comería y le invitó, pero ella sin más y con singular alegría chupó toda la paleta.

Desde entonces, se convirtió en el amor de su vida, su hija, una razón para vivir, por quién luchar y por increíble que parezca, quien nos unió mucho más como pareja, esa es mi Chata. Adoptar un gato de la calle podría parecer incómodo, desesperante, arriesgado, peligroso y un sin fin de calificativos que podría decirles.

Sin embargo, es la satisfacción más grande que puede existir, pues le estás dando la esperanza a un ser vivo de vivir, de querer y de que lo quieran.

Darles casa y familia, porque en eso te conviertes; en su familia y sobre todo mucho amor. Les puedo decir que vale la pena el riesgo, pues toda acción buena tiene un premio al final del camino.

Adoptar un gato de la calle es un reto

El reto más grande que yo enfrenté con mi Chata fue cuando tuvimos que cambiar de residencia a otra ciudad; a otro clima, viajar con ella más de cinco horas abrazándola para que no sufriera. 

Acaba de cumplir 10 años y es el latido de mi corazón, así que no me arrepiento de nada. 

Pues bien, hemos llegado al fin de este artículo; no sin antes agradecerles por sus grandes muestras cariño y recordándoles que nos pueden seguir en FacebookTwitter e Instagram

Les agradecemos por todo su aprecio, este proyecto se realiza con mucho amor para que tengan contenido de buena calidad disponible en su idioma.

¡Saludos de parte del equipo de Ciudad Felina y de Las Niñas!

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